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Thursday, November 23, 2006

Cómo fue, interpretada por Jerry González (chez lui), fueron sus labios o sus ojos, creo que dice algo así, como la inconsciencia de tanto llorar. ¡A quien le importa! Sí, a todos nos importa, la soledad importa, follar importa, amar y responder llamadas importa. Las amistades se pierden si son débiles, de lo contrario, aguantan todo. Ayer vi a Chitty, con quien alguna vez tuve unas diferencias, pero la alegría del encuentro demostró que la amistad si sirve cuando es real. Tenía que ser así, mucho fue lo que hablamos, compartimos y supimos de las vidas del otro. Ahora estoy aquí, sin muchas ganas de hacer nada. De hecho no he trabajado como debería, estoy un poco cansada. Luego intentaré escribir más.

Tuesday, October 03, 2006

Ahora oigo a Jorge Drexler, es un cantante maravilloso, sus letras son profundas, dichas con sencillez y cantadas con una voz muy dulce, el candombe, la samba, y la denuncia, hechos desde la interioridad. La música es una alternativa cuando se está triste, porque alegra, dan ganas de seguir, a pesar de lo irrecuperable, de las noticias duras, que llegan a veces, cuando no nos las esperamos. Esta noche trataré de escribir un poco más, necesito oírme más, entrar en ese diálogo interior que siempre me acompaña y al que le debo dar forma con palabras...

Monday, August 15, 2005

Desde el Junquito

He pasado unos días tranquilos en estas montañas. De nuevo he compartido con los amigos de siempre, quizás con la intención de ser un poco más independiente en cuanto al manejo de mi vida, de mis asuntos personales, pero aquí tenemos que trabajar todos en conjunto por las condiciones mismas del paisaje, de la topografía, del clima...
Hace mucho frío, parece mentira tan cerca de Caracas. Me gustaría colocar unas fotos aquí para que puedan ver lo sabroso y bonito que es estar aquí, es así de colores todo, mucho azul, mucho verde, amarillo, por todas partes, rojo, las flores, son hermosas. Hay un arbusto que da unas flores que se llaman nazareno. De éstas tomamos unas cuantas ramas y las mezclamos con otras de diversos colores y adornamos nuestras mesas. Para vivir aquí no se necesita demasiado dinero, pero la suficiente para comprar el agua, ya que no viene directamente, sino a través de camiones cisternas que surten nuestros tanques. Luego hay que administrarla muy bien, para que nos rinda. Yo tengo una casa, sin lujos pero agradable, con ciertos problemas que debo solucionar pero ahora no tengo mucho dinero para hacerlo. Dentro de poco colocaré, postearé algunas fotos. Gema

Friday, July 15, 2005

Qué hacer cuando no hay trabajo

Sólo hay que seguir. Ser creativo y paciente, algo debe ocurrir. Me he dado a la tarea de tomar este tiempo libre como una retribución a todo ese tiempo que pasé encerrada en una oficina haciendo todo lo que no me gustaba hacer y que sin embargo, no tenía más alternativa porque debía mantener a la familia, el estatus socioeconómicopoliticoculturaloso, que yo me había inventado. Ahora, estoy delante de una pantalla de un computador cualquiera de un cyber café, en donde el café brilla por su ausencia. Mejor es sin duda el que me tomo todas las mañanas en mi casa-taller-oficina-amatorio-espacio para la cultura-restaurante.

Sigo. Esta es una noche en la que se debe asistir al club de la Candelaria, en el que se reúnen poetas, poetisas a disertar sobre la vida y sobre lo menos relevante que se pueda atravesar por la cabeza. Pero como a mi hijo le quedaron un pocotón de materias de séptimo grado lo más probable es que posponga las birras para seguir estudiando con él lo que hace muchos años ya estudié. Como dice Alvaro Mutis: Así las cosas...

Tuesday, June 28, 2005

les feuilles mortes

Anoche me desperté a eso de las tres y media. No podía dormir, aun cuando estaba cansada. Comenzó a llover, me levanté, recogí la ropa que estaba en el tendedero, tomé un vaso de agua, fui al baño, chequeé que todo estuviera en orden, y volví a la cama. Me puse a pensar muchas cosas, entre ellas en el amor. Esa idea me va y me viene. Quisiera consolidar una relación amorosa. En estos momentos que veo a Leo, no lo sé, no estoy segura de nada. Ni siquiera sé si me gusta o no. A ratos, me atrae su presencia y hasta quisiera que estuviera a mi lado. Otras, no. No me hace falta y pensar en él me da una suerte de fastidio. Quién sabe qué hay detrás de todo esto. Pienso en dejar todo así y no llamar, ni enviar mensajes, pero luego me reclamo el porqué no hacerlo, puesto que yo no pierdo nada. Muy al contrario, podría decir que gano mucho. Gano su amistad, si no se da el amor queda la amistad. Si él se va, tendré un amigo en Escocia, al que en algún momento podré visitar. Si se queda tendré la posibilidad de salir con él alguna vez, de hacer el amor si queremos los dos, de compartir una comida, de que me sigan dando ganas de cocinar de vez en cuando un platillo.

Así que, abajo los complejos, de eso de qué va a pensar. Pues que piense lo que quiera. Ese no es mi problema, ni siquiera es un problema.

Por otro lado el poeta se fue al recital de poesía en Medellín. Esa es otra relación que debo recuperar, desde la óptica de la amistad. No creo que vaya demasiado lejos si la consideramos como una relación amorosa porque no tiene expansión, no tiene terreno, no tiene proyección sentimental. Pero, bueno. Algo se habla, algo se aprende. ¿Las sardinas que no comeríamos en nombre del amor? Bien gracias. El perfume Eternity que me regalaría después de jalarle tanta bola, se quedó en el estante de la perfumería. Las noches de amor junto al Sabalero, ¡ay, qué va1 Los poetas son buenos, pero hasta cierto punto. Cuando andan borrachos por las calles les da por visitar a cualquier hora de la madrugada y una, a convertirse en ¡Hechizada! A correr se ha dicho. Cepillarse los dientes, peinarse, lavarse la cara, ponerse las pantaleticas rojas, sacar las cervezas, recoger los platos, embadurnarse de crema para estar olorosita y bajar a abrir como si nada ha pasado. A la mañana siguiente, duele todo, por tanto exceso amoroso, por el ratón. Por el ratón de saber que hasta ahí llegó, y hasta la próxima curda.

Wednesday, June 22, 2005

ideas perennes

Estoy aquí, tratando de encontrar una respuesta a todas las interrogantes que se me posan por las noches, al ir a la cama. Los sueños, a veces me aturden, me invade la idea de la escritura, de los géneros, del ensayo. Sin embargo, sé que no es fácil para nadie tener acceso a esas áreas del espíritu en las cuales se depositan o reposan los temas sensibles, las emociones creativas, el arte. Lukács, Aullón de Haro, Adorno…
Me arden los ojos, quizás no haya dormido bien, tal vez sea el reflejo de la luz del computador, o tal vez los lentes de contacto. A lo largo de la tarde se me va la sensación de cansancio ocular. Tengo que esperar porque apenas es de mañana. Me quiero probar escribiendo a máquina. Donde dudo más es en los acentos y alguna que otra letra que se me escapa, pero por lo general, escribo rápido. Eso me dijo Diego, mi chamo, hermoso. Todos los hijos son hermosos para los padres, o al menos eso creemos. También elogiamos el amor que sentimos hacia ellos, quizás sea una forma de excusarnos por no haber podido encontrar el amor ideal, el amor de pareja, el amor hacia el otro. Nos refugiamos en la idea de que los ojos de los niños son todo para nosotros, aunque la soledad esté ahí, nos haga compañía de día y de noche. Luego, los vemos de reojo, caminar por la casa, pasando coleto con las medias blancas que les compramos para que asistan a la escuela o jugando con el palo del cepillo de barrer que cada vez que pueden se lo quitan y lo usan como espada, trampolín, sueño, no lo sé.
Otra de las locuras de los hijos es el sonido que hacen con la boca. Cuando duermen suelen hacer como sapitos, creo que se rascan la garganta, o quizás jueguen a los motores prendidos de alguna nave espacial desconocida por mí. Los temas. ¡Qué difícil encontrar el tema que quiero para sacar lo que llevo aquí! Anoche soñé con que hacia una exposición de un artículo de prensa que leí en un periódico local. Vi hasta el nombre del autor. Era un apellido foráneo. Trataba de política. Quizás la política me esté atormentando últimamente. Y también tuve tormento en el sueño, ya que se me ocurrió escribir en una plancha de zinc que era sumamente grande e inmanejable. Además de eso, se desplegaba con gran facilidad, así que se me enredaba en las maños y todo el mundo se reía, pero yo, segura de lo que estaba haciendo ni siquiera me ponía nerviosa. Me duele haber dejado muchas cosas. Sobre todo no haber insistido en el curso de lectura y escritura que tenía pensado seguir en el pedagógico de Caracas. La razón por la que desistí de la idea fue la necesidad de volver a ingresar en el campo de trabajo. Ya se me estaba acabando el dinero y por momentos me daba susto la idea de no tener con qué mantener a mi hijo. A nadie le importa lo que yo hago o dejo de hacer. Esto lo aprendí en mi anterior trabajo. Sánchez no decía nada de su vida. Nadie supo quién era, qué hacía o qué no. Claro, su perfil como profesional sí era del dominio público, pero sin embargo, su aproximación a los demás era muy esquelética. No suficiente para el gusto de los otros. También era muy estricto. Tomaba mucho té y fumaba como un loco . Las fiestas allí eran maravillosas. La comida impecable, deliciosa. Las frutas exóticas, el jamón del Jabugo, que comí una vez, con Ernesto Mendible. ¿Qué es rescatable de todo esto? No mucho. Mientras se siga hablando de las personas, los escritos siempre serán tangenciales, no irán al fondo del tema. El tema no se repartirá en varios temas, no propondrá nada relevante ni demostrará ninguna tendencia. Se quedará en una autobiografía, en una reseña, pero no alcanzará la categoría de un ensayo.
Al ensayo hay que sacarlo de una botella. De un lugar en el que está esperando por ser extraído. Me rompo la cabeza. Sigo igual. Quizás la espontaneidad sea lo que me haga falta. Yo quería hablar de la asepsia que nos propone la vida publicitaria y la suciedad que encontramos en las calles, todos los días. La asepsia publicitaria, productos de exportación, de líneas de productos de belleza, del mundo del diseño gráfico y comercial. Pero no puede competir con la sepsis de la vida cotidiana urbana, en la que sólo el 40% de los desechos sólidos son manejados con propiedad. Por lo menos, en los países en vía de desarrollo. Un jabón de olor, con fragancias finas…Sí, éste es el tema. Pero me debo fijar una línea de acción. Primero buscar que significa la palabra asepsia, su etimología. Luego, sinónimos. Muchos sinónimos y escoger los más preponderantes, o los que yo considere que se acerquen más al término del que partí. Ya lo veo, terminé escribiendo por donde debí haber comenzado. Es así.

Tuesday, June 21, 2005

Qué pasa

Aún no he podido ver mi blog publicado. ¿Qué pasará?